Todo lo que encontrarás en el nuevo disco de JOHN MAYER “The Search for Everything”

Hace unos días nos salpicaron un par de olas que indicaban que la marea estaba subiendo y que nos iban a mojar los pies un buen puñado de canciones nuevas de John Mayer. Han pasado cuatro años desde que el músico de Connecticut publicó su anterior disco, Paradise Valley y por fin, en esta primavera de 2017, tenemos entre manos su séptimo álbum de estudio “The Search for Everything”

Desde el primer momento Mayer apostó por una estrategia promocional original en la que tenían mucho peso las redes sociales, así que empezó colgando muestras de la grabación en Instagram, partes de la portada del disco en forma de mosaico y dos bloques de cuatro canciones bajo el nombre de “olas”. La primera ola contenía “Love on the Weekend”, “Moving on and getting over”, “Changing” y “You´re gonna live forever in me”. Y la segunda el primer single “Still feel like your man”, “Emoji of a wave”, “Helpless” y “Roll it on home”. Las otras cuatro que componen el disco no las pudimos escuchar hasta que éste fue publicado, pero como ya teníamos restos de miel en los labios, el músico jugaba con ventaja.

Lo que nos encontramos tras una escucha completa es un disco con un grado de sentimiento bastante alto, un disco que habla de ruptura donde se siente el alma de cantautor de John. Es un punto a favor este toque personal que le aporta el haber vivido todo lo que cuenta, fruto de su experiencia tras romper una relación tan larga como la que tuvo con la cantante Katy Perry.

The Search for Everything no se parece para nada a Paradise Valley, que a su vez no se parecía a Born and Raised, que a su vez no se parecía a Battle Studies… y así sucesivamente. Ninguno se parece al anterior, Mayer juega con total libertad a la hora de componer y nunca se sabe qué nos vamos a encontrar al darle al play, este disco tampoco se parece a nada, pero vamos a ver lo que hay en él.

La primera es “Still feel like your man”, que nos trae un ritmo funky, un estribillo pegadizo donde vemos la faceta más sexy y pícara de Mayer -recuerda un poco a aquel chaval que cantaba “Your body is a wonderland” allá por 2002- desde la letra hasta el videoclip, donde lo podemos ver bailando con pandas rodeado de asiáticos… no seremos nosotros quienes lo etiquetemos, pero es cuanto menos, curioso.

La segunda, “Emoji of a wave” es de nuestras favoritas, casi acústica, con tono romántico y arpegios que recuerdan a Born and Raised. El puente musical es de diez, el violín, la percusión y el punteo crean una atmósfera increíble. Muy cuidada la musicalidad de esta canción y la perfecta armonía en la que conviven todos los sonidos, ninguno altera esta paz perfecta y nos recuerda una vez más la talla de Mayer como compositor.

Cambiando totalmente de tercio nos llega el guitarreo crudo y eléctrico de “Helpless” con un buen ritmo que nos hace empezar a mover otra vez la cabeza y los pies a ritmo de funk. La estrucura es fácil: estrofa – estribillo corto y pegadizo – puente con un buen riff estilo Mayer culminando con trazos gospel – repetimos estribillo y por último el solo final para terminar una canción sencilla y bailable que difiere bastante de lo que prima en los discos de Mayer. Luego llega “Love on the Weekend” la primera que salió, nos movemos en un ambiente popero creado con la ayuda de los sintetizadores y nos cuenta lo que su propio nombre indica, una historia de amor de fin de semana con una rima facililla en el estribillo y un motivo que se va repitiendo en toda la canción.

Ahora sí que por fin llegamos a “In the blood” nuestra favorita del disco que nos atrevemoa a situar entre nuestras favoritas de John Mayer. Intrigante desde el principio, ¿qué podrá sacarse de la manga Mayer en la pista 5 tras esas acompasadas palmas? En cuanto empieza la voz, la música pasa a un claro segundo plano; lo que escondía esta canción era la letraza del disco, es la mejor.

Totalmente pillados en la primer escucha y con ganas de darle al repeat sin parar. El carácter autobiográfico es lo que la hace especial, esas sentencias personales de Mayer que se pueden ver en muchas de sus canciones sobre no ser lo suficientemente bueno o el recurrente tema del cambio. “In the blood” es una revisión de si mismo, una especie de psicoanálisis que no puede faltar en el disco de alguien que se saca la mayoría de sus letras de muy dentro.

Y hablando de cambiar llega “Changing” que mantiene el mismo motivo durante todo el tema y le da bastante protagonismo a la guitarra, no podemos olvidar que Mayer es de lo mejor que ha nacido en los últimos tiempos si hablamos de virtuosismo con las seis cuerdas. Aún así también hay hueco para un piano muy ciudado y un steel que repite el mismo motivo de vez en cuando; además hacia el final llega una melodía nueva que da pie a finalizar volviendo a la inicial, cerrando el círculo.

Como transición antes de llegar a una de las mejores tenemos “Theme from” que sigue la línea acústica de Born and Raised, casi dos minutos de música instrumental que una vez más demuestran el don de Mayer para componer. Ahora sí, uno de los platos fuertes del disco “Moving on and getting over” creo que es la más pegadiza de todas, la frase del estribillo -a parte de ser buenísima- se va a repetir en vuestras cabezas sin parar “Superar y seguir adelante no es lo mismo”. Letra jodida pero canción con buen rollo, las contradicciones de la música.

Entramos en el último tercio con “Never on the day you live” esta es de las tristes, de las de desamor máximo, vamos que si no te sacas la lágrima en esta ya no lloras. El protagonista es el piano y por supuesto la letra, digna de revisitar, que habla de lo que pasa después de dejar a alguien. Ruptura una vez más. Luego tenemos a “Rosie” o gusta o no gusta, tiene un arreglo bonito con los vientos y los coros precediendo al motivo principal de la canción; además escuchamos palabras en nuestro idioma, que siempre hace un poco de ilusión “perdón” y “lo siento”.

A nosotros en esencia nos recuerda a Heavier Things, tiene groove y unos coros bien trabajados que remarcan estilo.

“Roll it on home” ya es más del rollo, es dinámica, no le falla el riff y tiene una armonía de las que gusta escuchar. A mi me suena a viaje, a carretera y la letra es como el consejo de un colega. Es sencilla pero tiene la esencia de John Mayer que no se ve mucho en este disco, quizás por eso es de las que más me gustan, suena a Paradise Valley. La última es “You are gonna live forever in me” que tiene un toque peliculero por ese silbido que le da un sonido a antiguo; además es corta y clara. El aire sentimental vuelve y es que el mensaje no puede ser más claro “Tú vivirás para siempre en mi”, un final cerrado y con mensaje que se puede trasladar a los propios seguidores de John Mayer, pero que a mi parecer no refleja lo que él es como músico.

Y así llegamos al final… en el título queda claro que Mayer está buscando ese “todo”, ese algo que al menos yo no he encontrado en este disco. Bien es cierto que hay algunas canciones que te llegan y funcionan, pero en general creo que le falta algo; es demasiado puro, demasiado limpio… no enseña el crecimiento de Mayer, quizás sí un poco como compositor en la parte más bien instrmental, pero faltan canciones que rompan esa armonía, falta por ejemplo una “Queen of California” si nos vamos a Born and Raised; o una “Wildfire” si miramos un poco más cerca y pensamos en Paradise Valley.

Las letras no es que no hayan evolucionado, es que han retrocedido; las tiene muy muy buenas, como “In the blood”, que es bestial, pero si lo comparo con discos anteriores estas letras son planas en cuanto a temática y bastante cortas en cuanto a texto. A “The Search for Everything” le falta algo diferenciador, quizás los fans entendamos el disco y tengamos ese deseo de que nos acabe gustando tanto como los demás, pero desde luego no está al mismo nivel. Para haberlo grabado con la misma banda con la que grabó Continuum, resulta bastante chocante que el resultado, lamentablemente, no se parezca a éste. Muchos pensamos que Continuum es uno de los mejores discos de Mayer -si no el mejor-, donde están básicos de su repertorio como “Slow dancing on a burning room” o “Gravity”, ¿qué puede competir contra estas? Desde luego ninguna de este disco.

Claro que hay buenas canciones en “The Search for Everything” y claro que es un buen disco, pero falta romper esa homogeneidad, un poquito de garra, un poquito de blues, un poco de esencia de John Mayer que en este disco respiramos poco… pero os digo que cuanto más lo escuchéis, más lo vais a querer porque no deja de ser un disco bien hecho en el que se cuida hasta el último detalle.

by Cris Varela Ugarte

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